Resumen esencial
El nuevo enfoque mira más allá: cómo se mueve la persona, cómo se recupera, cómo se siente y si ese entrenamiento le ayuda a vivir mejor”, explica a ICON. Entre los 35 y los 45 años, explica, comienzan a ralentizarse algunos procesos biológicos relacionados con la recuperación y la adaptación al entrenamiento. “Por ello, a partir de esa etapa conviene prestar más atención a la gestión de las cargas, la variedad de estímulos y la recuperación, aunque el entrenamiento siga siendo perfectamente recomendable y beneficioso”, advierte.
La noticia, en profundidad
Una nueva generación de entrenadores empieza a prestar atención a detalles y circunstancias de cada cuerpo en vez de diseñar intensas tablas de ejercicios Eche un vistazo en la sala de musculación de cualquier gimnasio. Por un lado están los gym bros (como popularmente se conoce a los hombres que priorizan, sobre cualquier otra cosa, un físico musculado, y presumen de él) que abogan por llevar el cuerpo al límite al entrenar. Por otro, quienes creen que terminar series y llegar al fallo (es decir, alcanzar el punto en el que el músculo se fatiga tanto durante un ejercicio que no es posible hacer una repetición más con la técnica adecuada) conduce a una lesión segura.
Si bien es cierto que entrenar de manera conveniente para evitar lesiones es esencial, también lo es que el miedo puede mermar el rendimiento. Se estima que entre el cinco y el 19% de los atletas que han sufrido una lesión y han de volver a entrenar alegan s un estrés psicológico similar a quienes necesitan soporte mental tras sufrir un accidente. Otros estudios revelan que tener una lesión conduce a quienes practican deporte a la ansiedad, la depresión, la frustración, la tensión y una pérdida de autoestima que impacta en la manera en la que vuelven a entrenar.
El gym bro más superficial se fijaba solo en el espejo. Conde asegura que la clave para evitar lesiones radica en seguir un programa de entrenamiento equilibrado y bien diseñado. Para terminar, subraya la importancia de no normalizar el dolor, pues una molestia leve suele ser una señal para ajustar el entrenamiento.
Lo que debes recordar
- El nuevo enfoque mira más allá: cómo se mueve la persona, cómo se recupera, cómo se siente y si ese entrenamiento le ayuda a vivir mejor”, explica a ICON.
- Entre los 35 y los 45 años, explica, comienzan a ralentizarse algunos procesos biológicos relacionados con la recuperación y la adaptación al entrenamiento.
- “Por ello, a partir de esa etapa conviene prestar más atención a la gestión de las cargas, la variedad de estímulos y la recuperación, aunque el entrenamiento siga siendo perfectamente recomendable y beneficioso”, advierte.
- Conde asegura que la clave para evitar lesiones radica en seguir un programa de entrenamiento equilibrado y bien diseñado.
- Para terminar, subraya la importancia de no normalizar el dolor, pues una molestia leve suele ser una señal para ajustar el entrenamiento.

