Resumen esencial
Cuando las mujeres entran en la posmenopausia comienza a tener una disminución progresiva en los niveles de estrógenos y progesterona, lo cual lleva a una pérdida acelerada en la masa muscular (MM), la fuerza muscular (FM) y la densidad mineral ósea (DMO)… En este sentido, las mujeres posmenopáusicas con baja MM presentan un riesgo 2,1 veces mayor de caídas y 2,7 veces mayor de fracturas en comparación con aquellas que mantienen su MM (Sjöblom et al., 2013). Para mantener la MM, mejorar la FM y reducir la pérdida ósea, el ejercicio físico se postula como una estrategia preventiva clave (Reimers et al., 2012).
La noticia, en profundidad
La osteoporosis en las mujeres en periodo posmenopáusico es un problema de salud que conlleva graves riesgos y limitaciones para la calidad de vida (*). Por ello, vamos a poner el foco a lo largo de este artículo en cómo los profesionales del ejercicio físico podemos ayudar, desde nuestra profesión, a las mujeres en este periodo inesquivable de la vida. Esta realidad lleva a un incremento de la fragilidad y el riesgo de fracturas, pudiendo provocar dolor, discapacidad y pérdida de independencia funcional, afectando directamente a la calidad de vida (Migliorini, Giorgino, et al., 2021).
Más concretamente y como dato preocupante, aproximadamente el 40% de las mujeres mayores de 50 años sufrirán fracturas osteoporóticas a lo largo de su vida (Cheng et al., 2020). Específicamente, el entrenamiento de fuerza parece ser la intervención no farmacológica más efectiva para mejorar la FM y favorecer la formación ósea (Fares, 2018). A nivel molecular, el estímulo mecánico que el entrenamiento de fuerza provoca en el sistema esquelético activa la vía Wnt/β-catenina, promoviendo la diferenciación osteoblástica y aumentando la masa ósea (Oniszczuk et al., 2022).
Esta realidad nos lleva a intentar llegar a la mejor dosis para provocar las mayores mejoras en la calidad de vida y salud de las mujeres que se encuentran inmersas en esta etapa de la vida. Zhao y colaboradores, en el año 2025, publicaron una revisión sistemática y metaanálisis en el que analizaron el efecto de los distintos parámetros del entrenamiento de fuerza sobre la DMO en mujeres posmenopáusicas y así aportar evidencias para la práctica… Con respecto al déficit calórico, parece que aplicar un déficit moderado (250-500 kcal/día) era efectivo para disminuir la masa grasa, siempre y cuando fuera combinado con el entrenamiento de fuerza para no afectar a la pérdida de masa muscular.
Lo que debes recordar
- Cuando las mujeres entran en la posmenopausia comienza a tener una disminución progresiva en los niveles de estrógenos y progesterona, lo cual lleva a una pérdida acelerada en la masa muscular (MM), la fuerza muscular (FM) y la densidad mineral ósea (DMO)…
- Esta realidad lleva a un incremento de la fragilidad y el riesgo de fracturas, pudiendo provocar dolor, discapacidad y pérdida de independencia funcional, afectando directamente a la calidad de vida (Migliorini, Giorgino, et al., 2021).
- En este sentido, las mujeres posmenopáusicas con baja MM presentan un riesgo 2,1 veces mayor de caídas y 2,7 veces mayor de fracturas en comparación con aquellas que mantienen su MM (Sjöblom et al., 2013).
- Para mantener la MM, mejorar la FM y reducir la pérdida ósea, el ejercicio físico se postula como una estrategia preventiva clave (Reimers et al., 2012).
- Zhao y colaboradores, en el año 2025, publicaron una revisión sistemática y metaanálisis en el que analizaron el efecto de los distintos parámetros del entrenamiento de fuerza sobre la DMO en mujeres posmenopáusicas y así aportar evidencias para la práctica…

